Corrida de Toros


¿Cuál es la gracia de las corridas de toros?. Estos hombres que deciden ser toreros toman la decisión de vivir sus vidas vacilando a un animal. Su gran meta sería que el toro les pidiera perdón.
Lástima que los pobres toros no tienen la inteligencia suficiente para imaginarse que es lo que pasa afuera en el ruedo.
Ellos deben estar adentro hablando:
– Oye, ¿qué le pasaría a Pancho que salió hace rato y no ha vuelto?.
– Sí, y la semana pasada salieron otros 6 y no los he visto más…
– Mira… la puerta está abierta, ¿me asomo yo o te asomas tu?.Y el toro sale pensando: “¡Hey!, miren toda la gente que vino a verme. ¿Y quién será ese tipo con ese traje tan ridículo?. La verdad que no sé, pero alguien que se vista tan mal no merece la pena vivir. Allá voy….¡Muuu!”
Si los toros supieran que los toreros lo que quieren son sus orejas dirían: “Haberlo dicho antes. Preferimos sordos que muertos. Y agárrense el rabo si quieren, ya veremos cómo nos espantamos las moscas…”

A pesar de todo esto hay que admitir que las corridas de toros son un espectáculo muy colorido (siendo el color predominante el rojo). Lo que todavía no he podido aceptar es el traje del torero. Sobre todo los pantalones.
Verán, es que unos pantalones así de apretados le quedan bien a una mujer, pero a un hombre….. Es que cuando el torero se pone los pantalones, quedándole tan ceñidos en la entrepierna, se crea una cierta… asimetría corporal. Simplemente hay algo ahí que no cuadra.
No sé si esto lo hacen a propósito. Quizás lo hacen para demostrarle al público que sí tienen y que las tienen bien puestas, pero es bastante desagradable a la vista. Y en este caso no hay duda, porque uno sabe que esas no son las llaves del carro ni el control remoto del portón de su casa. ¡Uno sabe que ese pantalón no tiene bolsillos!

Todo el mundo sabe que aunque no maten al toro ahí en la plaza en frente de toda esa gente, tarde o temprano lo van a matar y alguien en alguna parte del mundo se lo va a comer con guasacaca y yuca (bueno, los contornos pueden variar según el país y el gusto de la persona), pero a pesar de eso, es distinto comerse a un toro desconocido que a uno conocido.
Cuando un toro sale al ruedo no puedo evitar imaginármelo sacando su billetera y mostrándome las fotos de su vaca y sus becerritos, tratando de convencerme de que haga algo para que no lo maten, cosa que no me pasa cuando veo salir de la cocina el bistec en un plato. Es totalmente distinto. Yo no estaba ahí cuando mataron a ese animal. Nadie puede culparme de nada. Y ya que no se puede hacer nada al respecto, pues por lo menos que su muerte no sea en vano. ¡Pásenme la guasacaca!.

Un pensamiento en “Corrida de Toros

  1. Emiliano

    Las corridas de toros son una muestra mas de la maldad y el terrible sadismo al que son capaces de llegar algunas "personas". Hay que evitar inmediatamente que las corridas de toros sigan existiendo.

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